PENSA-MIENTOS
[Flash 9 is required to listen to audio.]
10 plays

VIERNES_26_feBrerO_2010

LA FOTOGRAFÍA ( I )

A las diez y media, en el punto que la hace hora en punto y hora partida, ha sonado mi móvil, dándole sonido a un guiño que indica que hay alguien, en algún lugar, que desea encontrarse con mi voz. Se trataba de J.

J. nunca me pregunta directamente qué hago, cómo estoy, en qué idea estoy pensando…Puede que no sea consciente, pero J. parece presentir que un instante es el adecuado para intercambiar invisibles espumas que le vinculan con las personas que formamos su entorno emocional

-¿Tienes un rato para alimentarte?

Esa ha sido la frase con la que ha iniciado nuestra conversación. Desde hace mucho tiempo, él sabe que me nutro con la mirada, que mi necesidad de ver y buscar, de contemplar es más intensa que el hambre de alimentos reales. J. odía hablar con desconocidos. Así llama él a todas las personas que quedan fuera del circulo vital que le envuelve, reducido en realidad a cuatro maigos, enttre los que me incluye; su hermana M. y su perro, ESEENE, sn, SIN NOMBRE, un juego más de J. con las palabras. Vive en el ático de la calle que queda en el extremo norte de la ciudad, alejado del centro y el hormigueo de las mujeres compradoras y los hombres aferrados en un beso interminable a su móvil o su attaché. Desde la única ventana que da al exterior, J. contempla el trascurso del día y de la noche, duplicando sus ojos, mirando la realidad sin separarse del visor de su cámara fotográfica.

Un día, J. abrió uno de los cajones del armario negro en el que guarda su ropa. Nunca lo he visto ocupado más que por algunas, pocas, camisetas y media docena de camisas, todas negras, estiradas artificial y exageradamente, sostenidas con pinzas a las perchas, antecediendo a la pantalonera de la que cuelgan tres pantalones desgastados, supongo que antaño de color azul oscuro. Al extraerlo del riel, el cajón produjo un chirrido corto, pero molesto.

-“Son mi diario”

Se refería a un montón, intraducible en una cifra exacta, de tarjetas SD. Cada día, desde hace un tiempo que no acierto a ubicar en una fecha concreta, fotografía desde la ventana todo lo que sucede a su alrededor durante las horas, practicamente todas, en que no abandona su ático. Hace tres años cerró su consulta. No suele explicar porqué terminó clausurando y traspasando el gabinete en el que trabajaba como un reconocido psicólogo. En realidad, sus palabras, poco a poco, han sido absorbidas por las fotografías: no necesita conversar, no expresa su interior sino es mostrando a las pocas personas a las que invita a franquear el umbral de su casa una serie interminable de fotografías que aparecen, como relámpagos de un calendario artificialmente construído.